Un informe indicó que en Entre Ríos el salario promedio es de 962.000 pesos. En esta nota, la realidad de las empleadas de casas particulares: cobran un tercio y ponen el cuerpo ante la falta de empatía
Por Camila Gomez
A nivel nacional, Entre Ríos se ubica entre las provincias con los salarios medios a bajos, con 962.000 pesos en promedio. Sin embargo, los que llegan a ese número son pocas personas: los trabajadores municipales cobran 628.000 pesos, los docentes, 572.288 pesos y los enfermeros 330.000 pesos.
En esta nota nos detendremos en un sector que posibilita que muchos otros sectores laborales se desarrollen: el empleo en casas de familia, sea con tareas de cuidado o de limpieza.
Según tomó conocimiento El Telégrafo de Entre Ríos, el aumento en noviembre es de 1,4% y en diciembre, de 1,3%. También tienen un bono que se da en noviembre, diciembre y enero y que a su vez se divide por cantidad de horas trabajadas semanalmente: 16 o más cantidad de horas, corresponde un bono de 14.000 pesos, y menos de 16 horas por semana, 9.000 pesos.
Con este aumento, en diciembre la hora de la quinta categoría del sector llegaría a valer 3.095,73 pesos y por 8 horas diarias al mes con retiro, el sueldo sería de 379,784 pesos. La Categoría 4, que corresponde a cuidadoras y niñeras vale 3.340,11 pesos con retiro por hora, lo que lleva a un sueldo de 422,316,42 pesos para un trabajo de 8 horas diarias con retiro.
Marcela Muñoz, secretaria General del sindicato de Empleadas de Casas Particulares expresó a este semanario: “En verdad una trabajadora debería dedicar 16 horas y un poquito más por día, para intentar llegar al sueldo de 962.000 pesos. Hoy por hoy, las 8 horas diarias son muy raras de encontrar. Hoy van de 1 hasta 4 horas todos los días. El trabajo ha sido sustituido por cantidad de horas semanales, por lo tanto, te vas sumando más horas en distintos lugares. Eso también ha cambiado porque está bastante quieto el tema del trabajo, no se consiguen más tareas en otras casas. También juega esto de que el trabajo no está registrado, por ahí está saliendo 5.000, 6.000 pesos la hora, pero no te reconocen y no tenés tarjeta obrero para usar en el transporte que necesitás. Así que entrás casi en el mismo mecanismo de valor hora”.

Puntualizó: “El colectivo realmente está muy caro, la movilidad en Paraná está muy cara. Si yo no estoy registrada en una casa en la zona de la Base Aérea, estoy pagando cada pasaje 1.500 pesos. Si estoy registrada, son 900 pesos con la tarjeta obrera. Entonces, es una parte muy importante del sueldo”.
Relató que esto genera que los empleadores empiece a bajar la cantidad de horas: “Una tiende a sumar cada día más cantidad de horas, pero me encuentro con muchas compañeras que me dicen que esto no las convence porque es un cambio de plata, ‘Yo tengo que comprar en la ciudad, tengo que comer para irme de un lado a otro, un agua en la ciudad es hasta 1.200 pesos’, dicen y tienen razón”.
Con preocupación, Marcela expresa: “Se ha generado algo que nunca o hace mucho no veía, que es caro trabajar, es absurdo pero sucede. Si vos vas a trabajar a un lugar y no te quieren pagar viáticos por tres horas de trabajo y me tengo que pagar el colectivo que es más de 3.000 pesos, tengo dos horas de viaje… no vas a pensar dos veces si te movés por menos de 5.000 pesos y algo para ganar el día. Si no vas y sumás con un mandado, lo sumás con otra changuita, se te hace caro moverte”.

“Eso es algo que hace mucho que no pasaba y no es fácil sostener el día a día de las compañeras. Sobre todo ahora, por ejemplo, que se vienen las vacaciones, que tenés que pensar en tus hijos, dejarlos solos, ya también se te va cambiando la rutina. Entonces, eso lleva a que cuando vos ganás tan poco ya no le podés pagar nada a nadie. Y eso es algo que nos hace ruido territorialmente. Porque lleva a aquellas compañeras que no quieren estar registradas, porque tienen que pagar el aporte de la obra social y les sale caro, porque no ven otra salida, hoy se está discutiendo el precio más allá de la tabla que están publicando. Porque realmente no alcanzás a comprar más de un kilo de pan con lo que ganás por hora”, agregó.
“Es un tema que si no lo calculás terminás perdiendo, como dicen las compañeras. O si no, tenés que seguir de largo muchas horas sin comer nada, porque un alfajor en la ciudad te sale más de 1.500 pesos”, señaló y sumó: “Por fuera también se ha roto esta cadena solidaria de un empleador que tal vez te daba un sanguche o te daba algo, son cuestiones de relaciones que han cambiado también. Yo he tenido que trabajar en lugares donde sólo he podido tomar un poco de agua y desgraciadamente se va rompiendo esa solidaridad de salir de un trabajo, de meterte en otro, de decir, bueno acá me dejan tomar unos matecitos, entonces puedo tirar e irme tres horas más a trabajar y la señora me deja una fruta y seguir hasta que llego a casa y como algo con mis hijos. Eso tristemente lo tengo que reconocer, esas son las preocupaciones del sector. A mí en lo personal me ha pasado que he sacado cálculo y digo, por dos horas hasta la ciudad no puedo, porque son 3.000 pesos nada más. Solamente me sirve si puedo sumarlo con otras situaciones o ir a un departamento cada 15 días. Pero todo tiene que ver con el tema de la paga, ¿no? se hace muy difícil y realmente vos te apoyás en el sueldo por ahí del esposo o que todos en la familia pongan y aporten, cosas que ya no se veían antes tanto, hay que utilizar tarjetas, pedir prestado y endeudarte la vida”, explicó.

Para concluir, citó otro ejemplo: “Una compañera me decía que aunque sea el bono de noviembre sirve para pagar cuatro pasajes de colectivo, en diciembre de nuevo cobramos el bono y pagamos cuatro pasajes de colectivo más. Eso también está sucediendo, los bonos no vienen a solucionar nada si no están llegando ni a 20.000 pesos. Realmente las paritarias son paritarias de hambre. Eso hay que decirlo, son totalmente vergonzosas”.
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